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Un 30% de descuento no requiere un 30% más de ventas — requiere mucho más. Calculá exactamente cuántas ventas extra necesitás para que la promoción sea rentable.
| Descuento aplicado | Precio original → descontado | Ventas extra para empatar | ¿Difícil de lograr? |
|---|---|---|---|
| 10% de descuento | $100 → $90 | +11.1% más ventas | Fácil |
| 20% de descuento | $100 → $80 | +25.0% más ventas | Moderado |
| 30% de descuento | $100 → $70 | +42.8% más ventas | Difícil |
| 40% de descuento | $100 → $60 | +66.7% más ventas | Muy difícil |
| 50% de descuento | $100 → $50 | +100.0% más ventas | Extremo |
Ejemplo con precio base $100. El break-even real depende de tus costos fijos y la comisión de plataforma.
Ingresá los datos de tu producto y te mostramos el análisis completo en tres escenarios.
La trampa más común de los descuentos es asumir que son proporcionales. Si bajás el precio un 30%, parece lógico que necesitás un 30% más de ventas para compensar. Pero la realidad es asimétrica: al bajar el precio un 30%, tu ingreso por venta cae de $100 a $70. Para generar los mismos $100 totales ahora necesitás vender 1.43 unidades donde antes vendías 1 — un aumento del 42.8%, no del 30%.
El efecto se amplifica con descuentos más agresivos. A 40% de descuento, necesitás un 66.7% más de ventas para empatar. A 50%, necesitás exactamente el doble. Nadie te lo dice así de claro porque los números no suenan bien en un titular de marketing, pero es la matemática que determina si tu promoción fue un éxito financiero o solo un pico de ventas que dejó menos dinero en el banco.
Hay otro componente que muchos ignoran: el costo de marketing. Si hacés ads para la promoción, enviás emails adicionales, o publicás más contenido, ese costo también entra en el break-even. Una campaña de descuento que en la planilla parecía rentable puede no serlo una vez que sumás las horas invertidas y los pesos gastados en llevar tráfico. La calculadora da el piso mínimo; la realidad operativa siempre requiere más ventas que el número que arroja la fórmula básica.
Los descuentos de lanzamiento son el uso más sólido de esta herramienta. Cuando un producto acaba de salir, no tiene reseñas, no tiene tracción orgánica y la curva de adopción es plana. Un descuento de lanzamiento del 25-35% por 72 horas crea urgencia real, recompensa a los primeros compradores (quienes son también los más propensos a dar feedback y dejar reseñas) y genera el primer impulso de ventas que luego da vida a la página de producto.
Los descuentos para reactivar una lista de email existente también funcionan bien, siempre que sean esporádicos y con contexto claro: un aniversario, una actualización significativa del producto, o un evento externo que justifique la promoción. La audiencia acepta mejor un descuento que tiene una razón detrás que uno que parece aleatorio.
Donde los descuentos fallan es cuando se convierten en el mecanismo principal para generar ventas. Si tu producto solo se vende cuando está en oferta, no hay problema de marketing — hay un problema de precio o de propuesta de valor que un descuento permanente no resuelve sino que enmascara. Un creador que hace descuentos cada dos semanas entrena a su audiencia a no comprar a precio lleno, comprimiendo los márgenes de manera sostenida sin resolver el problema de fondo.
Los descuentos más efectivos están entre 20% y 40%. Menos del 20% raramente genera el impulso suficiente. Más del 50% puede dañar la percepción de valor. El rango 25-35% es el más común porque genera urgencia real sin destruir el precio de referencia. Lo más importante no es el porcentaje sino cuántas ventas extra genera — y eso se mide probando.
Porque el descuento reduce el ingreso por venta pero los costos fijos siguen igual. Con 30% de descuento, tu precio baja de $100 a $70. Para generar los mismos ingresos totales necesitás un 42.8% más de ventas, no un 30%. A 40% de descuento, necesitás un 66.7% más. La matemática siempre requiere más ventas que el porcentaje que bajaste el precio.
En tres situaciones: lanzamiento inicial (crea urgencia y primeros compradores), reactivación de lista (cuando querés activar una audiencia inactiva con contexto claro) y eventos estacionales como Black Friday. Evitá descuentos sin fecha límite o muy frecuentes: entrenan a los compradores a esperar oferta y erosionan el precio de referencia.
Sí. La urgencia aumenta conversiones porque sin fecha límite el comprador siempre puede volver 'después'. Con fecha real, la decisión se vuelve ahora o nunca. Para que funcione, la fecha tiene que ser creíble y real. Si el descuento 'termina el viernes' pero sigue el lunes, los compradores aprenden que las fechas son falsas y dejan de responder.
Sí, si son muy frecuentes. Los compradores que ven el producto siempre en oferta aprenden a no comprarlo a precio lleno. Esto crea una base que solo compra cuando hay promoción, obligándote a hacer cada vez más descuentos. La estrategia sostenible es hacer descuentos no más de 2-3 veces al año, con razones claras, y nunca bajar del 50% del precio original.
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