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Completá el formulario y obtenés unos términos y condiciones personalizados para tu producto y tu país, listos para copiar y pegar. Gratis, sin registro.
| Cláusula | Por qué importa |
|---|---|
| Vendedor y contacto | Identifica quién vende y a dónde reclamar. Exigido por defensa del consumidor. |
| Productos y precios | Deja claro qué comprás y que el precio incluye impuestos. Evita disputas de precio. |
| Pago y cuotas | Explica los medios de pago y cuándo se confirma la compra. |
| Entrega digital | Define cómo se recibe el archivo o acceso y qué hacer si falla. |
| Reembolsos | Enlaza tu política y fija las excepciones técnicas obligatorias. |
| Licencia de uso | Prohíbe reventa y redistribución. Tu base legal contra la piratería. |
| Responsabilidad | Aclara que no garantizás resultados económicos. Te protege de reclamos. |
| Datos personales | Cómo usás el email y los datos de facturación del comprador. |
| Ley y jurisdicción | La norma de consumo y los tribunales de tu país. |
Completá los datos de tu tienda y te generamos el texto listo para usar.
No son un trámite para tapar. Cuando vendés archivos digitales, los términos son la única prueba escrita de qué acordaste con el comprador. Aparecen justo en los tres momentos donde te pueden hacer perder dinero: un reembolso que no correspondía, un contracargo del banco y alguien revendiendo tu producto. Estos son los puntos que más pesan.
La compra de un producto digital no transfiere la propiedad del contenido: transfiere un derecho de uso. Si no lo escribís, el comprador puede argumentar que "lo compró y hace lo que quiere". La cláusula de licencia personal e intransferible, con la reventa y la redistribución expresamente prohibidas, es la base legal que necesitás para actuar contra quien comparte o revende tu ebook o tu curso. No frena la piratería por sí sola, pero sin ella no tenés de dónde agarrarte.
Vender un curso de marketing no es prometer que el comprador va a facturar más. Si no aclarás que entregás el producto "tal cual" y que no garantizás resultados económicos, quedás expuesto a reclamos de gente que esperaba un resultado y no lo consiguió por factores que no dependen de vos. Una cláusula de responsabilidad clara separa lo que vendés (el contenido) de lo que el comprador hace con él (su resultado).
La cláusula de ley y jurisdicción parece formal, pero es la que evita que una disputa termine tramitándose bajo la ley de un país que no conocés. Fijá la jurisdicción de tu país de residencia fiscal. Este generador la ajusta y cita la norma de consumo correcta —Ley 24.240 en Argentina, la Ley Federal de Protección al Consumidor en México, y así— según el país que elijas.
Los términos de un SaaS o de un ecommerce de productos físicos no sirven para archivos digitales: hablan de envíos, stock y devoluciones que no aplican. Peor todavía si quedó el nombre del negocio original adentro.
Si el comprador no pudo leerlos antes de la compra, pierden gran parte de su valor legal. Deben estar enlazados en la página de venta y en el checkout, no escondidos en un footer.
Aunque tu política sea 'sin reembolsos', siempre tenés que cubrir archivo dañado, link que no funciona y cargo duplicado. Sin eso, el comprador va directo al contracargo y lo perdés igual.
Sin fecha visible, no podés demostrar qué versión estaba vigente cuando alguien compró. Es el detalle que más rápido debilita unos términos ante una disputa.
En la práctica, sí. Las leyes de defensa del consumidor de LATAM exigen que informes con claridad qué vendés, cómo se entrega, cómo se paga y qué pasa con los reembolsos antes de que el comprador pague, y los términos son la forma estándar de cumplir con eso en un solo lugar. Además, las pasarelas de pago y los procesos de contracargo piden ver tus términos publicados. Sin ellos, quedás más expuesto ante disputas.
Como mínimo: quién es el vendedor y su contacto, qué vendés y cómo se muestran precios e impuestos, cómo funciona el pago y las cuotas, cómo se entrega el producto, la política de reembolso con sus excepciones técnicas, la licencia de uso, el límite de responsabilidad, el tratamiento de datos personales, y la ley aplicable de tu país. La fecha de última actualización debe estar visible.
La cláusula de licencia establece que la compra da un derecho de uso personal e intransferible, no la propiedad del contenido, y prohíbe revender o redistribuir. No frena técnicamente la piratería, pero es la base legal que necesitás para reclamar: sin una licencia escrita, es mucho más difícil actuar contra quien revende tu material. Combinala con entrega por enlaces individuales.
Estos términos incluyen una cláusula de datos que cubre el caso típico: usás nombre, email y datos de facturación solo para procesar el pago, entregar y dar soporte. Si además hacés email marketing, usás píxeles de seguimiento o cedés datos a otras herramientas, conviene sumar una política de privacidad más detallada que explique esos usos y cómo darse de baja.
El cuerpo (productos, entrega, licencia, responsabilidad) sirve igual en toda LATAM. Lo que cambia es la ley aplicable y la norma de consumo citada, específica de cada país, y este generador ajusta esa cláusula según el país que elijas. Si vendés a compradores de varios países, lo habitual es fijar la jurisdicción de tu país de residencia fiscal.
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