Un horario fijo para toda la semana. Nada de arrancar cada día a una hora distinta y que tu cuerpo nunca se acostumbre.
Descargar gratis →Adaptación. Café solo, agua o té hasta las 13:00. La primera comida tiene que ser liviana (fruta, yogur, huevos) para no sentirte pesado. Si el hambre aprieta antes de hora, tomá agua con gas — casi nunca es hambre real, es costumbre.
El cuerpo ya empieza a esperar el horario. Arrancá la ventana con proteína y vegetales, no con harinas. Un snack con proteína a media tarde ayuda a llegar bien a la cena.
El día más difícil, y es normal — es el pico del ajuste hormonal, no una señal de que algo está mal. Tomá más agua que de costumbre y priorizá proteína en la primera comida.
El hambre matutina debería haber bajado bastante. Si te sentís bien, ya podés sostener este horario indefinidamente.
El ayuno 16:8 significa comer solo dentro de una ventana de 8 horas y ayunar las 16 restantes, contando el sueño. Ninguna magia — es horario, no una dieta nueva.
Casi nadie abandona por hambre. Abandona porque no tiene un horario fijo: un día arranca a las 10, al otro a las 14, y el cuerpo nunca llega a adaptarse.
Por eso esta guía fija un solo horario para los 7 días. Elegí uno que te sirva de verdad — no el que "deberías" hacer — y no lo cambies en la semana.
Cualquier cosa con calorías rompe el ayuno, aunque sean pocas. Un chorrito de leche o un edulcorante ya generan respuesta insulínica y te sacan el beneficio metabólico de esas horas.
La guía descargable trae qué comer en cada comida de la ventana para no caer en ninguno de los tres.
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